Nacido desde el poder, para administrarlo, el PRI supo tejer los vicios políticos con los buenos resultados sociales, ofreciéndole a la sociedad mexicana casi 40 años de certidumbre. Pero el sistema presidencialista, fincado en la corrupción y el autoritarismo, empezó a dar muestras de agotamiento al finalizar la década de los sesenta. El proceso de descomposición priísta se extendió por casi treinta años, tres décadas que resultaron sumamente gravosas para la sociedad mexicana que, finalmente, dijo “¡BASTA YA!” en las elecciones del año 2000.
Derrotado el PRI a nivel nacional, lo que quedaba era su reconversión como partido, estableciendo relaciones distintas con la sociedad y con el poder. No lo hizo, desaprovechó oportunidades de oro, maniatado que estaba por los GRUPOS DE PODER y por sus operadores, dentro y fuera del PRI. Hoy, que el fracaso de los gobiernos del PAN eleva las posibilidades del retorno electoral del PRI, lo que encontrará la sociedad mexicana en las propuestas tricolores serán las mismas caras, los mismos apellidos, los mismos intereses atravesando al PRI, aherrojándolo con la influencia ilegítima de los monopolios privados construidos al amparo del poder público, ligándolo con los narcos de ayer que se han vuelto cárteles todopoderosos hoy (¿Se acuerdan de Marcela Bodenstedt Perlick y el affaire Córdoba-Gamboa en el Gobierno de Salinas? ¿Y el avión en que se estrelló el Güero Palma, en Nayarit?)…
En la oferta priísta se encuentran caras jóvenes, sí, las hay, pero todas ellas llevan apellidos identificados con la peor tradición de corrupción y de autoritarismo (Madrazo. Murat, Salinas, Ruiz Massieu). Pocas, muy pocas mujeres (ninguna con prestigio partidista o parlamentario), varias de ellas inscritas solamente para cubrir la formalidad legal, sabiendo de antemano que serán RENUNCIADAS para dar paso a sus suplentes, en la mayoría de los casos, varones políticamente impresentables.
Todo lo conocido hasta hoy nos lleva a pensar que el PRI LE APUESTA AL OLVIDO de la sociedad, mientras que el PAN hará lo imposible por hacerlo recordar, desviando de paso la posible atención a las malas cuentas y los pésimos resultados que sus gobiernos pudieran rendir a la sociedad.
¡¡Vaya democracia que nos hemos dado los y las mexicanas, en donde los votantes sólo tendrán ocasión de escoger entre LO PEOR y LO MENOS PEOR!!
fuente: www.mexicodesdeyucatan.blogspot.com
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario