Jorge R. Muñoz Menéndez
Aquí en Yucatán la elección del 5 de julio la decidirán los jóvenes.
La desilusión y el pesimismo que alientan la abstención se localizan fundamentalmente entre los adultos/jóvenes, que son los más perjudicados por la crisis económica y los más frustrados por los resultados de la alternancia política que vivió el Estado.
Por eso nos atrevemos a decir que los jóvenes que salgan a votar serán los que marcarán la diferencia entre los votos “duros” de PAN y PRI.
Otro argumento que apoya ese pronóstico es que el 30.6% de los que pueden votar el 5 de julio tienen hoy entre 18 y 29 años de edad. El gran mar de votos en el aire lo forman los 391,400 jóvenes que según el Registro Nacional de Electores figuran en la lista nominal actualizada al 8 de mayo pasado.
Por eso las campañas, con o sin alerta sanitaria, están enfocadas al sector juvenil. Todos los candidatos intentan presentarse cercanos a la chaviza y sus mensajes buscan cumplir al pie de la letra lo que el consultor ecuatoriano Jaime Durán aplicó en recientes elecciones argentinas: Lo que los jóvenes quieren es que lo político se ponga al servicio de su vida, de su hedonismo, de su placer. No quieren dar la vida por un ideal. Su ideal es que su vida sea hermosa.
Una rápida revisión de la publicidad y tácticas que utilizan PAN y PRI aquí en Mérida confirma el empeño por evitar los discursos y apostarle a la comunicación visual, corporal.
Roberto Trad Hasbun y José Adolfo Ibinarriaga ofrecen, en su reciente libro “El arte de la guerra electoral”, un buen compendio para entender lo que estamos viviendo: Las campañas políticas modernas no buscan conquistar la razón de las personas sino sus emociones. Tienen por objeto atrapar el corazón de la gente, no su conocimiento.
También afirman: Todas las herramientas de comunicación de una campaña tienen como objetivo las formas más que el fondo... Pero, visionarios, colocan como uno de los puntos clave de su análisis que “...en toda elección está en juego una de dos cosas: el cambio o la continuidad”.
Y eso no lo deben de perder de vista esos casi 400,000 jóvenes menores de 30 años con credencial de elector. Los yucatecos, privilegiados entre los mexicanos, tenemos en la memoria reciente cuando menos dos formas o estilos de gobernar. Además, están disponibles muchos elementos para confrontar similitudes o diferencias entre el accionar federal y el estatal.
La lista nominal actualizada, que en el Estado incluye a 1.279,100 ciudadanos, también confirma que la decisión es plenamente nuestra, de los yucatecos. Ese padrón ya depurado revela que el 90.14% de los electores nacimos aquí, y que los originarios de otras entidades pero avecindados en estas tierras apenas aparecen como elementos con peso político. Los venidos de la capital de la República reúnen al 2.14%; los campechanos de nacimiento, 1.94%; los tabasqueños, 1.13%; los veracruzanos, 1%; los quintanarroenses, 0.92%, y los chiapanecos, el 0.64%.
Y por si alguien tiene alguna duda sobre la importancia que tiene lo que ocurra en los distritos Tres y Cuatro, vale la pena informar que los 561,733 meridanos que podrán salir a votar suman el 43.92% de toda la lista nominal. Tizimín, con 44,929, y Valladolid, con 43,762 son los que siguen en importancia. Kanasín y Progreso cierran la lista de los cinco primeros con 40,268 y 37,029 potenciales electores.
Como hay poca diferencia entre mujeres (51.32%) y varones (48.68%), la mirada de cualquier observador se tiene que encaminar a los grupos por edad, y es ahí donde se confirma que serán los jóvenes los que inclinarán la balanza entre dos ejércitos (PRI y PAN) con fidelidades bastantes parecidas en Mérida, pero disparejas en el interior del Estado.
Ante la debilidad que observamos en Acción Nacional en el sector rural, con mayor razón tiene ese partido que redoblar esfuerzos para captar la simpatía de los jóvenes meridanos.
Si la campaña del PRI hace blanco en la juventud, el desenlace parece fácil de pronosticar. Y las denuncias por derroche de recursos, influencias ilegales y demás poca mella hacen en una muchachada, que en buena medida luce distraída en lo que nos recuerda el ecuatoriano Durán al comenzar este Breviario.
Las estadísticas y la realidad demográfico-política no se pueden cambiar de la noche a la mañana. Y en la modernidad forman parte de las herramientas indispensables para diseñar estrategias.
Los ganadores, nos guste o no, serán los que entiendan los signos de los tiempos. A ellos hay que exigirles que para que trascienda cualquier mensaje político tiene que tener fondo.
Cascabel ¡Cómo cambian las cosas! ¿Quién le iba a decir al “todopoderoso” Emilio Gamboa Patrón que el miércoles llegaría un ciclón llamado De la Madrid y lo colocaría en situación de trance?... Y cerca del vórtice, ahí está Yucatán.— Mérida, Yucatán.
Fuente: www.yucatan.com.mx
lunes, 18 de mayo de 2009
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