viernes, 18 de septiembre de 2009

La educación no es gratuita

Todo cuesta
Luis Pazos
18/09/2009


Uno de los axiomas económicos olvidados y al que Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, le dedicó un libro (There is not such thing as a free lunch), es que todo lo que da un gobierno, aunque sea gratis para quien lo recibe, le cuesta a alguien.

Lo aparentemente gratuito lo pagan los contribuyentes vía impuestos.

La educación es uno de los renglones donde con mayor frecuencia se habla equivocadamente de gratuidad. La mayoría de las instituciones gubernamentales que ofrecen educación gratuita, generalmente no condicionan sus gastos a los principios de costo-beneficio. Olvidan de donde salen los recursos y no evalúan el impacto social de quien recibe el servicio, pues no lo cobran.

En México, en 2008, según datos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, el gobierno gastó aproximadamente 8,900 pesos por cada estudiante de primaria y 13,724 por estudiante de secundaria. Si dividimos el presupuesto del período escolar 2006-2007 de la Universidad Nacional Autónoma de México, entre el número de alumnos de todos los niveles en los que otorga educación (bachillerato, licenciatura y postgrado), el costo anual promedio por alumno fue de 83,000 pesos, casi diez veces mayor al de un estudiante de primaria. El costo promedio del estudiante de la UNAM, de los cuales más de la mitad no terminan sus estudios profesionales, es superior al beneficio social promedio por estudiante.

El gobierno debe apoyar los servicios educativos, pero obligar a quienes administran esos recursos a transparentarlos y ejercerlos con criterios de costo- beneficio social, pues cuestan.

Todo gasto educativo debe pasar por el filtro del costo-beneficio, ya que la mayoría de las instituciones educativas que funcionan con recursos fiscales, no cumplen con el binomio socio económico fundamental del costo-beneficio social. Los directivos de las escuelas y universidades públicas, no deben limitarse a pedir cada día más dinero al congreso para impartir una costosa educación “gratuita”, también deben medir y tomar en cuenta el beneficio social del gasto que ejercen por alumno.— México, D.F.

lpazos@prodigy.net.mx

Fuente: www.yucatan.com.mx

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